Dando razón de nuestra esperanza

Curso 2009 – 2010

Queridos jóvenes universitarios:

¡Que alegría experimento al poder dirigirme una vez más a vosotros en este comienzo de curso! Es la alegría que brota de la experiencia de sabernos Pueblo; del deseo del reencuentro en este camino de la fe que juntos vamos recorriendo.

Resuenan, en el lema que os propongo para este curso, las palabras del Apóstol Pedro “Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo aquel que os la pidiere con mansedumbre y dulzura”. Después de estos años compartiendo con vosotros la experiencia de la fe os puedo decir que creo que es el momento preciso de vivir “Dando razón de nuestra esperanza”. Necesita nuestra Universidad testigos de la esperanza. Testigos que lleven a los demás la alegría que brota de la vivencia de la fe; el sentido de la vida que nace de la experiencia de un encuentro con Cristo. Y esos testigos, mis queridos jóvenes, sois y tenéis que ser vosotros mismos. Pablo VI nos recuerda que “los jóvenes son los primeros apóstoles de los propios jóvenes”. Esto es algo que he tenido siempre muy presente en mi vida como sacerdote.

Ser testigo de la esperanza es saberse plenamente amado por Dios, es tener conciencia de hijo, es llevar a los demás con sencillez, con dulzura y respeto la alegría que no se acaba a pesar de los momentos de dificultad, que a veces no son pocos. Tú puedes ser testigo de esta esperanza, de la única esperanza, que es Jesús, para tus compañeros de la facultad, de tu campus, de tu aula. Piensa que quizá es la única oportunidad que a ellos se les presenta de conocer y de encontrarse con Dios en su vida. No tengas miedo a ser testigo del gran tesoro que has encontrado, de la vida que llevas dentro, de la esperanza que no defrauda.

Faltan dos años para que el Papa Benedicto se encuentre con todos los jóvenes del mundo en Madrid. Os propongo que comencemos una peregrinación de confianza y seamos así los peregrinos de la esperanza en nuestra Universidad; para que siendo un signo y un testimonio, muchos otros jóvenes puedan unirse a este encuentro con el Papa. Es posible que en ocasiones tengamos que caminar a través de la noche, pero tenemos la certeza que la luz y el día están por venir. Es Jesús mismo el que nos llama a vivir este encuentro de amor con él.

Que seamos capaces de vivir esta experiencia de Evangelio movidos por un mismo Espíritu y que a todo aquel que se cruce en nuestro camino podamos brindarle nuestra compañía para que no se sienta y no se crea solo. Es posible el encuentro en la Iglesia, es necesario saber y sentir que estamos en Casa.

¡Peregrinos y testigos de esta esperanza en Jesús, vivamos dando razón de ella!

Mi bendición y mejores deseos al comienzo de este nuevo curso en la Universidad para todos

José Antonio Villena García
Delegado Episcopal de la Pastoral Universitaria