Acogiendo la palabra en la vida y la misión

Curso 2008 – 2009

Queridos jóvenes universitarios:

Un nuevo curso comienza en esta etapa de la Pastoral en la Universidad. En estos momentos la Iglesia celebra un nuevo Sínodo sobre La Palabra. En comunión con toda la Iglesia os propongo vivir este año “Acogiendo la Palabra en la vida y la misión”.

Hemos sido habitados por La Palabra y es por eso que Jesús está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. No estamos solos. Te invito a que puedas notar y palpar su presencia en tu vida y en tu historia.

Acoger la Palabra es recibirla, integrarla en nuestra vida de tal forma que, como diría Pablo, ya no soy yo, es Cristo quien vive en mi. Sé que ese es el deseo de muchos de vosotros, incluso en los momentos donde la duda y la oscuridad se imponen en vuestro camino. Sé que queréis ser amigos de Jesús, conozco la inquietud, el esfuerzo y la búsqueda que muchos estáis haciendo. En medio de esto experimentáis el resurgir de una nueva primavera en vuestra vida de la fe y eso os colma de alegría y esperanza.

Para acoger la Palabra de Dios en la vida debéis de cultivar en vosotros una escucha atenta y una meditación asidua de la misma. Y es que como nos decía el Profeta Isaías, La Palabra de Dios es como la lluvia y la nieve que caen desde el cielo y no vuelven a Él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar… Sentid la presencia de la Palabra viva y eficaz, una Palabra que no engaña, una Palabra que desea fecundar en ti. Una Palabra que no se impone, pero nada se le resiste; una Palabra que es fuerza en la debilidad.

El atrio de la Palabra es el silencio. Y es en el silencio donde llegamos a sentir el abrazo más íntimo, la voz más profunda, a descubrir la realidad más estable. En el silencio saboreamos el anticipo de lo Eterno. En el silencio se llega a saber lo que es el amor y dejamos a Dios ser Dios.

Y os proponía que esta Palabra sea acogida en la vida, en vuestra historia, en vuestra realidad personal con todas las miserias y pequeñeces con las que contamos; y en la misión, en la tarea que la Iglesia nos ha encomendado de anunciar a Cristo a tantos jóvenes que están con vosotros día a día en los mismos pasillos, aulas o facultades. Cuando toda tu realidad, tu vida, tu misión o quehacer estén inundados, empapados de la Palabra de Dios notarás que es tratar de Amistad y de Amor con Él. Y toda tu existencia sabrá de su sentido y se apoyará en una esperanza que no tiene precio.

Cuando vamos con su Palabra y es su Palabra la que anunciamos, perdemos el miedo y no existe el lugar para el error o la equivocación. Poned vuestros ojos fijos en Cristo, Palabra hecha carne, uno de nosotros. Y recordad que sólo es posible acoger y escuchar la Palabra con el oído del corazón, pues lo que no se oye dentro, no perdura.

José Antonio Villena García
Delegado Episcopal de la Pastoral Universitaria