Viviendo el momento presente en la sencillez de la alegría

Curso 2007 – 2008

Queridos jóvenes universitarios:

Es necesario que al comienzo de este nuevo curso miremos a nuestro alrededor, observemos nuestro entorno y vivamos las urgencias de lo cotidiano . Os propongo este lema fruto de la experiencia del año pasado: “Viviendo el momento presente en la sencillez de la alegría”.

Es una invitación a tomar conciencia de la realidad que tenemos entre manos. Vivir cada instante como si del “último” se tratase. No dejar escapar ninguna situación donde se nos brinde la oportunidad de hacer algo grande de lo más pequeño, de lo más insignificante. El momento presente es el que nos configura como personas de nuestro tiempo; y he aquí el gran atractivo del tiempo moderno: sumirse en la más alta contemplación y permanecer mezclado con todos, hombre entre los hombres. En nuestra misión y testimonio de fe en la Universidad se nos pide que nos perdamos entre nuestros compañeros, nuestros amigos… para hacerlos partícipes de lo divino.

Un momento presente que tenemos que saborear desde la sencillez que nace de la alegría. Sabed que lo que vuelve alegre una existencia es avanzar hacia esta sencillez. Por eso cuando la sencillez está íntimamente asociada a la bondad del corazón, el ser humano puede crear un campo de esperanza en torno a él. Un corazón sencillo busca vivir el momento presente, acoger cada día como el hoy de Dios.

En la obra de Eduardo Chillida, Redención, se nos muestra la belleza que puede surgir al vivir el momento presente, aunque sea el último de la vida. El buen ladrón no dejó escapar la oportunidad del “Hoy de Dios”; el gozo en medio del Calvario, que le permitió vivir ese último instante. No quiso desperdiciarlo, sino que lo convirtió en el gran momento de su vida. Aconteció el Encuentro, la Redención, la Salvación. Sus cruces quedaron unidas. Contempló el milagro del momento presente: descubrió la presencia de Cristo en él.

Me habéis escuchado deciros muchas veces que “el joven de hoy o será valiente o no puede ser cristiano”. Viviendo el momento presente, cada uno de vosotros está llamado a ser un buscador apasionado de la verdad que nos hace libres, un cultivador incansable de la bondad, un joven con la inquietud de ser transparencia de Cristo para los demás. Que las dificultades que te tocan vivir no sean obstáculo a tu amor y generosidad, sino un fuerte desafío. No te canses de servir, no calles la verdad, supera tus temores, sé consciente de tus propios límites personales. Tienes que ser fuerte y valiente, lúcido y perseverante en este largo camino que recorremos juntos en la Iglesia.

El pasado curso vivíamos “creando espacios de confianza”. He aquí el mayor de esos espacios: ¡el momento presente! Que no dejemos escapar este momento que cada día nos saluda al despertar, y descubramos en él la sencillez que nace de la alegría, y la alegría que surge de saber apreciar lo cotidiano, lo que se nos presenta sin pedirlo ni premeditarlo.

José Antonio Villena García
Delegado Episcopal de la Pastoral Universitaria